Hemos creado un monstruo...

Decía Raúl Pons que, en el pasado Concierto de Año Nuevo, había más personas de origen oriental que nunca. Y que la burguesía dominante ya no es europea, que Europa ha tenido que ceder.
Y tanto. Desde hace algunos años es frecuente ver cómo se va repitiendo una escena recurrente en las películas americanas: la empresa, en la que trabajaban los protagonistas, iba a ser adquirida por chinos o japoneses o asiáticos,  en definitiva.
Larvadamente China se ha ido metiendo en las financias yanquis, hasta conseguir tener el 70% del total de las reservas en dólares de todo el mundo.
Este simple dato es una muestra de lo que podíamos llamar “Las Invasiones Bárbaras”, el incontenible avance de la economía asiática.
En el aspecto cultural también se deja sentir su introducción. En un asunto tan visible como el fútbol se dan numerosos casos: el ruso Abramovich en el Chelsea, Al Khelaifi el París S. Germain, Al Nahyan el Manchester City, Rybolovlev en el Mónaco, el Valencia con el singapurense Peter Lim, etc., etc.
Los conciertos de música europeos no iban a ser una excepción. El de Viena es muy prestigioso y los magnates orientales no desaprovechan la ocasión de asistir, dejar sentir su presencia. Son el nuevo centro global del poder.
La ONU clasificó al mundo en 22 subregiones. Tres de ellas están en Asia y se caracterizan por rendir culto a la tecnología:
1)     Sur de Asia, la integran India (con más de 1.300 millones de almas; Delhi tiene un área de 25 millones de habitantes), Pakistán Afganistán, Butan, Irán, Maldivas, Nepal y Sri Lanka. Viven en esta zona más de 1.800 millones de habitantes.
2)     Asia del Este, con China (1.400 millones de personas; Shangai tiene un área de 23 millones), Japón (127 millones de habitantes; Tokio, un área de 38 millones), las dos Coreas y Mongolia. Tiene 26 de las 100 ciudades más pobladas del mundo.
3)     Asia Central, los cinco países que la integran formaban parte de la antigua Unión Soviética y poseen gran importancia geoestratégica.
Por lo tanto, se trata de una inmensa zona geográfica con un potencial imparable. Será difícil predecir hasta dónde puede llegar la expansión financiera y su dominación económica.

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